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17 octubre 2025

Mi proverbial buena suerte

Como ya deje escrito antes, odio el carnaval.

A pesar de esto, tengo que volver a disfrazarme por largo tiempo, lo que sea que me quede de vida. 

De pirata feo, y de los que llevan el parche en el ojo no para atemorizar, sino para esconderse.

29 abril 2023

a mediados de los 80 los niños de Castropol solían verse enfrente de mi buhardilla para jugar con el balón o lo que fuese.

a veces los veía desde mi balcón y bajaba saltando como un loco por las viejas escaleras de madera, que hacían un ruido terrible.



Al llegar a la calle no había nadie.





11 noviembre 2022

Cuchillo invisible

toda la vida he presumido (entre comillas) de caminar por el mundo sin hacer daño a ningún tercero.(automaltratos muy aparte)


y casi siempre ha sido cierto, hasta que decidí compartir mi vida con otra persona.


todavía sigo asimilando que ya no decido por mi mismo, sino que ahora somos dos.

y ahora hago daño sin querer, aunque no por ello es menos excusable. 

Culpable.

22 septiembre 2022

Bipolaridad tangencial

El mismo desparpajo que he tenido siempre para colocarme solo es equiparable a mi nulo talento para las relaciones personales.

Puedo contar con los dedos de una mano las veces que no me he comportado como un puto pagafantas.

17 agosto 2022

en los auriculares: 

Emmanuel Top- Acid Phase



mantenerme sobrio vuelve a convertirse en imperativo

el egoísmo y la ceguera han sido siempre mis pozos y sombras

y nunca he podido con ellos

08 abril 2022

Me doy cuenta que en las fotografías protocolarias (esas de las que uno, aunque quiera, no puede escaparse) siempre aparezco al final y medio tapado, procurando que no se me vea la cara. 

Aún me cuesta comprender como conseguí casarme sin un pasamontañas.

22 marzo 2022

La fiesta pagana de la exaltación a Don Carnal es algo que no soporto.

Puede que sea debido a todas las caretas, narices y actitudes de payaso, muy correspondidas, con las que torpemente me disfracé durante algún tiempo. 

El alcohol y las drogas hicieron añicos todos los disfraces, bombardeando al payaso desde dentro. Y trajeron un agradecido manto de silencio, cualquier cosa mejor que aquello.

Las drogas me salvaron.


Reírse de un payaso es fácil

desmaquillarlo

es mas difícil 

12 marzo 2022

ojo vago

el astigmatismo en el ojo derecho que me diagnosticó el oculista con 4 años hizo que pasase toda la niñez y preadolescencia con unas horrendas gafas ovaladas de las que ya nadie se atreve a ponerse, aparte de unos parches oculares ortopédicos marca Opticlude que tenía que ponerme varias horas al día en el ojo izquierdo. Para un niño inquieto, los parches eran una jodida pesadilla: con el sudor y el movimiento, todo el rato se despegaban. Al principio, me los quitaba un rato y cuando paraba de correr me lo volvía a poner, mas tarde lo tiraba a la papelera directamente cuando salía de casa.

el complejo (agravado por el resto de niños, ya se sabe) me duró toda la niñez, hasta que con 14 o 15 años tiré las gafas a la basura, y sin ellas estuve hasta pasados los 30, cuando me di cuenta que estaba cegato perdido y volví al oculista y a las gafas. Éstas ya eran con otro diseño mas atractivo, cuadradas y de color azul, pero seguían siendo un coñazo. 

el segundo verano en el mar me di cuenta que jamás iba a poder hacer bien mi trabajo con unas gafas en la cara (para poder engañar a los bonitos hay que activar unos chorros constantes de agua que me empañaban los cristales) y sin gafas tampoco veía lo suficiente. 

en 2016 me fui a una clínica privada donde, pagando una pasta, me operaron con láser. Que putada que en 1985 no existían los rayos láser para tratar los ojos o las almas, solo una mierda de hierros retorcidos que te desfiguraban la cara y unos parches pegajosos con los que se te quedaba pinta de pirata de hospital.


reconozco que fácil es echarle la culpa a todo lo externo, cuando quizás el problema siempre estuvo en lo interno

06 marzo 2022

Con 5 años aproximadamente, y debido a una enfermedad grave de mi madre, me llevaron a casa de mi abuela durante 2 años y estuve terminando el parvulario con las monjas dominicas. 
Con todas las obvias lagunas y neblinas, me sacaron de mis calles, de mis caras conocidas y, sobre todo, de la (en aquellos años) presencia divina de mi madre.

En otras de estas pseudo-confesiones ya he comentado como un niño hasta ese momento bastante ejemplar se convirtió en un pequeño cabrón que no les puso las cosas nada fáciles ni a las monjas ni a mi abuela.

Mi padre solía visitarnos a veces, y en una de las visitas trajo una colección de cuentos infantiles ilustrados. A falta de sesión de hipnosis que lo confirme, creo firmemente que mi amor por la literatura y los libros viene de ahí.

Guardo especial recuerdo de los volúmenes "Los Cisnes Salvajes" y "Almendrita" de Andersen, ambos con hermosas ilustraciones de Susan Jeffers. Eran unos libros preciosos que estuvieron muchos años en mi casa, hasta que en una de las mudanzas y, cuando yo ya no estaba, mi padre terminó donándolos a la biblioteca (creo). Uno de ellos acabo de verlo de segunda mano en una conocida web de libros a la venta por 249 euros. Manda cojones.

Lloraba ríos enteros con aquellos libros. 
Durante un rato, me hacían olvidar que mi madre no estaba, y que no había nada ni nadie capaz de llenar su espacio.

Media vida después me compré un volumen con los cuentos completos de Andersen y pareció que la catarata nunca se había detenido.

(...)


Grandes son los remordimientos que he sentido por no saber apreciar su presencia en los tiempos oscuros. No supe nunca ser espejo y devolverle toda la luz que desprendía su ser. 
Hoy agradezco a la vida que me permita todavía ahogarme en sus abrazos y me he vuelto puntilloso y delicado paladeando cualquier nimia conversación. Madurar.

Me da miedo pensar en otra cosa. 
Mi madre es inmortal, por los siglos de los siglos.










23 febrero 2022

La ansiedad la he llevado a todos los terrenos y ha gobernado mi vida, a veces con satisfacción/motivación, como cuando empecé los estudios universitarios o cuando en secundaria tenía una pila de 8 libros que iba leyendo con fruición al mismo tiempo. Y las mas veces para desgracia, siempre sediento de lo que fuera. Incluso una sustancia psicoativa depresora, como el tetrahidrocannabinol, acabó provocándome ansiedad y consumo compulsivo.

Y sigo luchando, cada vez mas consumidor ocasional, aunque lo mucho o poco que haya avanzado no se lo debo mas que a mi mismo. Llévate de aquí toda esa mierda de libros de autoayuda.

Mi terapia está escrita en papeles y teclados.

Hela aquí.

16 febrero 2022

Empecé a beber alcohol con 14 años, y con 15 ya había sufrido la primera intoxicación grave: 4 horas tirado como una piltrafa a las puertas de una discoteca a las 12 del mediodía.

El pueblo donde estaba mi instituto se paralizaba 3 veces al año, coincidiendo con el fin de cada evaluación, las discotecas y los bares de copas abrían a las 10 de la mañana y ya desde las 8 podían verse centenares de jóvenes con botellas en la mano (nada de cervezas o vino, solo licores fuertes). En las navidades de mi primer año en  3º de B.U.P.  me caí desplomado en mitad del aula y tuvieron que sacarme entre varios compañeros, por supuesto perdí las notas. (me imagino las caras de estos milenials tertulianos y asustaviejas leyendo este párrafo y me da la risa)

Con las hormonas rebeladas y la piel ávida de roces, borracho solo conseguía espantar a cualquiera que se acercase, pero todo aquello me preparó físicamente para todo el automaltrato que vendría luego.

A pesar de todo, en aquellos tiempos el alcohol calmaba todas las ansiedades, porque mi pobre cerebro adolescente no conocía el cannabis ni la cocaína, ni el tabaco siquiera. Ahora tengo que tener cuidado cuando bebo porque armo al gusano de puñales y vahos de color morado y le abro de par en par las puertas de la fortaleza.

Muy frustrantes fueron aquellos años, aunque, con comas etílicos y todo, me sigo viendo a mí mismo como un chico inocente buscando soluciones extremas para viejos problemas: ansiedad y una dificultad casi insalvable para relacionarme con otras personas, totalmente insalvable en el caso de que la otra persona fuese una mujer.

Esa lección la aprendí demasiado bien.

Quisiera volver al alcohol algunos días ... 

demasiado tarde, susurra el gusano ...



03 febrero 2022

VII

La adaptación (o capacidad de sufrimiento o sacrificio o supervivencia o lo que sea) que he demostrado en mi trabajo durante los últimos 8 años, han hecho mas por mi salud mental y mi autoestima que todos los garabatos escritos en este espacio. 


Y ya me jode escribir esto como si fuese mi padre.


25 mayo 2013

VI

Mis argumentos y opiniones creo que son sólidos y en general tenidos en cuenta.
Excepto cuando hablamos de relaciones sociales y/o personales.
Ahí mi opinión tiene el mismo valor que la de un niño de 12 años.
Yo lo sé. Todos lo saben.
Y actuan en consecuencia. Es lógico.

15 mayo 2013

V

Peor que el sentimiento de extrañeza o rechazo es esta continua sensación de estar SIEMPRE AL MÁRGEN, en cualquier momento, en cualquier lugar y con cualquier compañia.
Creo que tengo que empezar a culparme a mi mismo de ésto también.

24 marzo 2013

Autopsicología (IV)

Por acción u omisión, el caso es seguir haciendo el ridiculo.
Toda la puta vida igual.

01 marzo 2013

Autopsicología (III)

Para mi, el amor significó siempre estar cerca de la muerte.
Ésta es otra de las razones por las que sigo interiormente bloqueado. Es como una puta viñeta que me persigue en según que situaciones, a modo de infinito recordatorio de lo que no debe volver a suceder.

Autoengaños los justos.

19 diciembre 2012

Autopsicología (II)

Lo cierto es que nunca logré superar aquella primera humillación, lo que vino después no hizo sino perpetuar el quiste. Y convertirme en un hombre mentalmente bloqueado e incapaz de perseguir su propia felicidad.
Pónganle el nombre que quieran.
Asumirlo es el primer paso para cambiarlo. Ojalá sea capaz. No estoy seguro.

Autoengaños los justos.

17 diciembre 2012

Autopsicología (I)

Una cuarta parte de puro vicio y tres cuartas partes de soledad son las que aún a dia de hoy me siguen empujando a las drogas.
Autoengaños los justos.